viernes, 21 de agosto de 2009

REPÚBLICA DE CORRUPCIÓN

El miércoles 19 pasadas las tres de la tarde la Justicia se expidió en uno de los procesos judiciales más importantes de la historia argentina. La tragedia de Cromañón ocurrida en Diciembre de 2004 conmovió a la opinión pública y marcó un antes y después en materia de seguridad en los lugares de acceso público.
Tras casi cinco años de espera, los procesados en el juicio recibieron el veredicto de la corte.
El Tribunal sentenció al ex gerenciador del boliche Omar Chabán por incendio doloso, pero absolvió a los integrantes de la banda. Argañaráz, manager de Callejeros, y el subcomisario Díaz recibieron 18 años. A dos ex funcionarias les dieron 2 años de prisión.
Si bien aún resta la instancia de Apelación, que demorará un año, hay varias cuestiones a tener en cuenta en el fallo. Una de ellas fue la decisión de la Justicia de no dejar que todas las partes queden conformes, cito el caso del Padre Grassi como contrapunto.
Es imposible ponerse en el lugar de las familiares de las víctimas a los cuales le arrebataron la vida de un ser querido sin ningún tipo de explicación. Entendemos que el dolor debe ser insoportable, pero es menester decir que la Justicia actuó con cierto criterio de racionalidad al no condenar a la marchanta. Lo sé, a mí no me pasó, disculpen.
En este espacio consideramos que la responsabilidad de la tragedia de Cromañón es compartida por todos los acusados. No eximimos a los músicos, aunque ellos son títeres que son contratados por empresarios y obligados a tocar en cualquier circunstancia (los que conocen la movida comprenderán esto). Por ello creemos alentadora la dura condena a los Chabán, a los Díaz y a los Argañaráz y criticamos duramente la leve sentencia a los funcionarios públicos. ¿Qué pasó con Aníbal Ibarra? ¿Y los demás funcionarios? Sí, a Ibarra le costó la jefatura de Gobierno pero ahora ingresó de nuevo a la arena política de la ciudad, es decir que en un tiempo más quedará olvidado.
Es muy complejo el tema, no queremos enviar al ex intendente a la cárcel desde aquí, pero es evidente que en nuestro país no se mide con la misma vara a los estamentos públicos. ¿Cuántos casos que involucran a funcionarios de alto rango quedaron pendientes? Indigna saber que los principales responsables de manejar el país queden eximidos. ¿No son ellos los que elegimos para que nos gobiernen? ¿No son ellos los que nos deben garantizar la seguridad y el bienestar?
Son muchas preguntas, 36 millones de respuestas y un solo sentimiento…son inmunes?
Esperamos no herir susceptibilidades, pero a los chicos los mató la corrupción.

Aquí la resolución completa del fallo.
http://www.clarin.com/diario/2009/08/19/um/resolucioncromanon.pdf

martes, 11 de agosto de 2009

Así empezó todo..

"Obviamente, el mundo es desigual. Hay quien nace inteligente y hay quien nace tonto. Hay quien nace atleta y hay quien nace tullido. El mundo se compone de pequeñas y grandes empresas. Unos mueren temprano, en el primor de su vida; otros se arrastran, criminalmente, por una larga existencia inútil. Hay una desigualdad básica fundamental en la naturaleza humana, en la condicion de las cosas. A esto no escapa el mecanismo del crédito. Postular que las empresas nacionales deban tener el mismo acceso que las empresas extranjeras al crédito extranjero es simplemente desconocer las realidades básicas de la economía."
Testimonio del Ministro Brasileño Roberto Campos en el mes de Septiembre de 1968.
"Las venas abiertas de America Latina" Eduardo Galeano. (Pag. 285)

Esta cita no necesita actualidad, marcó el inicio de un período que aún continúa en nuestra region bajo el marco de una desnacionalización de las economías latinoamericanas supeditadas a la órbita del Fondo Monetario Internacional (FMI). Este organismo, que trabaja a expensas de las decisiones de los grandes grupos económicos norteamericanos, selecciona la extensión de créditos a empresas para destruir la competencia en el mercado local, aumentando las ganancias de las filiales de las grandes multinacionales que yacen en cada país latinoamericano. De esta manera, pulverizó la producción nacional marginada por la competencia desigual, la importación desmedida y el retraso tecnológico.