sábado, 14 de julio de 2007

Déficit... de credibilidad (Parte II)

En el artículo anterior mencioné algunos de los casos que estaban - y siguen estando - en tela de juicio respecto a irregularidades cometidas por funcionarios del Gobierno nacional y provinciales. No gratamente, esta semana emergen en los medios dos situaciones más que involucran, por un lado, a la ministra de Economía, Felisa Miceli, y por otro, a la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti.
Recordando que encontraron una suma importante de dinero en efectivo en el despacho de la ministra Miceli, que debido al hermetismo y a manejos oficiales, no se conoce la cifra exacta, y la denuncia presentada para dar explicaciones del exponencial aumento del gasto y contrataciones de personal, muchos de ellos familiares y amigos, a la secretaria Picolotti, el Gobierno a tomado su postura y parece no querer dar el brazo a torcer.
En torno a ello, hay dos cuestiones sobre las cuales quisiera reflexionar: la primera es hasta dónde llega la responsabilidad directa de Presidente en estos hechos, y la segunda es la posición tomada por él mismo y sus colaboradores de negar absolutamente todas las acusaciones que se les realizan.
Respecto de la primera cuestión, podría pensarse que el Presidente al elegir a un funcionario público de confianza para un cargo importante, lo hace teniendo en cuenta no solo su capacidad profesional sino también su idoneidad moral. Ahora bien, dado los fuertes intereses que están en juego en las decisiones públicas y los grupos de poder que hay detrás de ellas, podría pensarse que algún funcionario no resista esas fuertes presiones y/o tentaciones y ceda, quizás en parte, contra su voluntad. El lector se dará cuenta que siempre estoy en el campo de las hipótesis, verdad?
La disyuntiva que aquí se plantea se refiere a cuál debería ser la manera de actuar del Presidente, es decir, siendo este funcionario una persona designada por su dedo, es co-responsable por sus acciones.
Entonces, una de las medidas posibles de ser tomadas sería apartar momentáneamente del cargo al funcionario acusado para que pueda ser investigado y una vez determinada la veracidad o no de las acusaciones, actuar en consecuencia.
Aquí se ensambla la segunda cuestión; tanto el Presidente, como el Ministro del Interior y el Jefe de Gabinete, como primera medida y sin parpadear…niegan.
Cuando salió a la luz el pago de coimas y sobreprecios en el caso Skanska, se manifestaron en férrea defensa del Ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, y no solo que no lo apartaron de su cargo, sino que hicieron ello con el titular del Banco Nación Fideicomisos y comenzaron a investigar a funcionarios privados, ligados con la empresa sueca. Clara señal de negación.
Esta semana, en el escándalo de la ministra Miceli, lo primero que hicieron fue hacer “desaparecer” el acta original donde constaba que eran aproximadamente U$S 200.000 los que se habían encontrado, para luego hacer circular que “solo” eran U$S 60.000, y que por supuesto, si no hay nada turbio detrás de esto, lo tendrían que haber podido explicar y aclarar ese mismo día y no dejar pasar una semana. Por su parte, Miceli, no habla del caso. El Presidente y sus ministros niegan que pueda tratarse de alguna irregularidad y la ratifican en el cargo, mientras tanto no puede explicarse el origen de esos fondos. Otra clara señal de negación.
Las denuncias sobre Romina Picolotti tienen una igual interpretación que las anteriores: una rotunda negación, aunque aquí con un agravante más; en la conferencia de prensa de uno de los ministros Fernández, no solo que estuvo negando todo el tiempo las acusaciones, sino que además no pudo refutar ninguna de ellas en lo que respecta a la incorporación de familiares y amigos de la titular de la secretaría a cargos de $ 8.000 mensuales y un extraordinario incremento en el gasto que, de acuerdo a la denuncia realizada por un Diputado del ARI, parte del mismo se desviaba hacia una fundación, claramente para evitar los controles oficiales.
No queda fuera de la orbita de la negación oficial, el tema quizás más relevante y preocupante en este momento, como es el de la crisis energética.
Recuerden ustedes que hasta hace tan solo menos de dos meses atrás, para el Gobierno el colapso y la crisis en materia energética no existía, sino que formaba parte de una campaña sucia contra el oficialismo. Comentar esto me produce un fuerte escalofrío.
El tiempo lo dice todo, y sino pregúntenle a los dueños de las medianas y grandes empresas industriales y a sus obreros, que ven como su salario disminuye por el recorte en sus horas de trabajo y por la inflación imperante, a los taxistas y sus largas colas en las estaciones de servicio y las dificultades para pagar el alquiler del auto, y a muchos vecinos que han permanecido sin gas o electricidad por varios días, aunque la orden del Gobierno haya sido proteger hasta las últimas consecuencias a los hogares argentinos; de todos modos, parece no ser suficiente con ordenar, también hay que actuar.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Jose...
sin ser muy entendida en los temas politicos quiero hacer un comentario.
Creo que al ser epoca de campaña empiezan a descubrirse los sobornos, fraudes, fracasos, etc. del gobierno. Estos estan y estuvieron sin importar por quien este ocupado el sillon presidencial. Creo que es logico que al principio nieguen lo que pasa ya que pone en tela de juicio su politica y la credibilidad de la gestion. Igual este quien este ocupando el cargo, sea del partido que sea, existio, existe y va a seguir existiendo esa "corrupcion". No hay que olvidar que todavia se habla de los sobresueldos de un ex presidente y otros temas mas de gobiernos pasados.
Saludos
Analia

Anónimo dijo...

Ana: si, es cierto lo que decís, en cuanto más se acerca un fecha de elecciones comienzan a "salir trapitos al sol", pero si por lo menos para eso sirve... bienvenido sea... lo que nunca se debe es perder el respeto y violar códigos, creo que ese es el límite.
Por otro lado, creo que no reconocer los problemas, como es el caso de este Gobierno, es el primer paso hacia atrás en pos de encontrarle una solución a ese problema; pero el que lo tiene, lamentablemente (no) lo sabe... porque no lo reconoce. Gracias por tu comentario, un saludo.