jueves, 30 de octubre de 2008
CUARTO DE SIGLO
Breve reseña histórica del aniversario del regreso a la democracia.
Hace 25 años culminaba el período más terrible y sangriento de la historia argentina, el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, iniciado en 1976 pero sujeto a las prerrogativas de la Doctrina de Seguridad Nacional impulsada desde EE.UU. hacia mediados de los años 50´, el cual legitimaba a las dictaduras de América Latina a apuntar los cañones hacia dentro de sus fronteras, persiguiendo el fin de la seguridad interior, resumida a su manera en alejar los focos “infecciosos” del comunismo.
El 30 de Octubre de 1983, luego de un tiempo de transición, los argentinos volvimos a las urnas. La fórmula de la Unión Cívica Radical encabezada por el Dr. Raúl Alfonsín ganó la elección motivada por una campaña propagandística basada en la política de Derechos Humanos, tan ultrajada tiempo atrás.
La cuestión económica, política y social quedaba en segundo plano, como luego sufriríamos las consecuencias de la debacle.
El primer gobierno democrático terminaría antes de tiempo acosado por una crisis económica casi sin antecedentes, dominada por una hiperinflación récord.
Era el momento del peronismo, el otro exponente de la política bipartidista de nuestra historia. El 1989 asume Carlos S. Menem, continuando así el período de mayor destrucción de la industria productiva de la Argentina apoyado en la política neoliberal del primer mundo.
El resultado fue catastrófico. Se privatizaron todos los servicios públicos (Luz, gas, teléfonos, energía, hidrocarburos, etc.) asumiendo el Estado las consecuencias de la flexibilización laboral, engrosando aún más la deuda externa. Además, como si fuera poco, empezamos a hablar nuevamente de la desocupación.
Así y todo, quisimos creer que estábamos en el primer mundo, ello permitió que éste gobierno continuara por otro período legitimado por la reforma de la Constitución Nacional en 1994.
Renace nuestra esperanza, en 1999 asume la Presidencia de la Nación Fernando de la Rúa, pero como todo gobierno radical, no termina su mandato y dos años después debe escaparse en helicóptero debido a que se produjo la peor crisis de la historia impulsada por el corralito financiero que colmó la paciencia de la sociedad que salió a la calle a pedir “Que se vayan todos”.
En una semana pasaron 5 Presidentes. Tomó la conducción del país Eduardo L. Duhalde, un animal político que encabezó la recuperación económica.
En el año 2003 Néstor Kirchner asume como Presidente de la Nación, derrotando por abandono a Carlos S. Menem. (En 2007 asumió Cristina Fernández de Kirchner)
Estos últimos 5 años fueron de bonanza económica, los indicadores suben mes a mes y año a año. También se está desarrollando una política de Derechos Humanos dispuesta a juzgar a los represores de otra época con un tinte revanchista. Los extremos nunca son buenos.
Si bien la recuperación económica es real, todavía quedan muchas cuestiones por resolver: inseguridad, educación, salud, transporte, corrupción, etc. Además de actitudes claramente autoritarias, soberbias y confusas.
Celebramos hoy el 25 aniversario del regreso a la democracia.
martes, 28 de octubre de 2008
LA INTENCION ES INVOlucrarNOS
La inseguridad es un problema de todos. En los últimos días se han producido hechos escalofriantes en el país. Desde la desaparición de la niña de Río Grande hasta el asesinato del empresario en la localidad bonaerense de Pilar. Estos sucesos irrumpieron en la opinión pública nuevamente debido a la masividad de la información en los medios de comunicación y se instaló como tema central de la agenda el de la inseguridad en Argentina.
¿Es necesario que ocurran estos aberrantes hechos para nos volvamos a preocupar por la inseguridad?
¿Es prudente plantear que se baje la edad de imputabilidad de los menores para disminuir la cantidad de delitos?
Quizá no sea la mejor solución, sí se puede tomar como un remiendo para esta situación dramática que atraviesa la sociedad en su conjunto. Estamos mal acostumbrados en este país, nunca en la historia se tomó en toro por las astas, solo se actúa en consecuencia de lo que viene ocurriendo.
El hecho que varios funcionarios públicos hayan acompañado y participado en marchas de protesta contra la inseguridad significa que un grado de preocupación existe en el aparato político para contrarrestar esta problemática, ello no significa que sea genuino.
La delincuencia es una patología de las sociedades desde tiempos remotos, y nuestro país no fue ajeno a ello, ya que desde siempre existió una desigualdad en la distribución de la riqueza que ha generado grupos marginales, que de acuerdo a cada etapa de la historia ha variado en número y protagonismo.
El mayor problema de esta época es el nivel de violencia y locura que existe al momento de delinquir, quizá este dado por la magnificación de los hechos en los medios de comunicación, el acceso a las drogas desde edades más tempranas o, lo más preocupante, la franca disminución del valor de la vida, propia y ajena, lo que lleva a los protagonistas a un nivel mínimo de razonamiento en situaciones límites de estas características.
Será menester tomar conciencia de que el problema es serio, como así también es necesario desarrollar un programa de seguridad integral, donde las fuerzas de seguridad actúen conjuntamente alejadas de abatares políticos. Es un error (horror) monumental aprovechar la difícil coyuntura para mostrar una buena imagen a la sociedad, es decir, es imperdonable sacar provecho políticamente de ésta situación, donde está en juego la vida de cada uno de los integrantes de la sociedad.
Que no quede en intenciones, Blumberg.
¿Es necesario que ocurran estos aberrantes hechos para nos volvamos a preocupar por la inseguridad?
¿Es prudente plantear que se baje la edad de imputabilidad de los menores para disminuir la cantidad de delitos?
Quizá no sea la mejor solución, sí se puede tomar como un remiendo para esta situación dramática que atraviesa la sociedad en su conjunto. Estamos mal acostumbrados en este país, nunca en la historia se tomó en toro por las astas, solo se actúa en consecuencia de lo que viene ocurriendo.
El hecho que varios funcionarios públicos hayan acompañado y participado en marchas de protesta contra la inseguridad significa que un grado de preocupación existe en el aparato político para contrarrestar esta problemática, ello no significa que sea genuino.
La delincuencia es una patología de las sociedades desde tiempos remotos, y nuestro país no fue ajeno a ello, ya que desde siempre existió una desigualdad en la distribución de la riqueza que ha generado grupos marginales, que de acuerdo a cada etapa de la historia ha variado en número y protagonismo.
El mayor problema de esta época es el nivel de violencia y locura que existe al momento de delinquir, quizá este dado por la magnificación de los hechos en los medios de comunicación, el acceso a las drogas desde edades más tempranas o, lo más preocupante, la franca disminución del valor de la vida, propia y ajena, lo que lleva a los protagonistas a un nivel mínimo de razonamiento en situaciones límites de estas características.
Será menester tomar conciencia de que el problema es serio, como así también es necesario desarrollar un programa de seguridad integral, donde las fuerzas de seguridad actúen conjuntamente alejadas de abatares políticos. Es un error (horror) monumental aprovechar la difícil coyuntura para mostrar una buena imagen a la sociedad, es decir, es imperdonable sacar provecho políticamente de ésta situación, donde está en juego la vida de cada uno de los integrantes de la sociedad.
Que no quede en intenciones, Blumberg.
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