Nos anticipamos a todo. Trascurren los primeros días del mes de Noviembre y ya se observan las consecuencias de una escasa(o inexistente) política energética. Hoy se produjo el primer gran corte de energía en Bahía Blanca alrededor de las 17.00 hs. que continuó por espacio de dos horas.
De éste primer enunciado se desprenden dos cuestiones. La primera, mencionada, y la segunda, consecuencia de ésta, aparece detrás del telón.
Durante las últimas tres décadas los sucesivos gobiernos han hecho caso omiso a la problemática energética. La innumerable cantidad de recursos naturales que posee nuestro país no es aprovechada por nosotros, ya que no existe una política de preservación y explotación, lo que nos lleva a tener que importar energía de Bolivia, Chile y Brasil.
Como ocurre en el invierno con el gas, en el período estival se requiere una mayor disponibilidad energética debido a que aumenta intensamente la demanda de los hogares y las fábricas. Ni siquiera la instalación de lámparas de bajo consumo o adelantar una hora para aprovechar al máximo la luz del día son paliativos de ésta problemática.
La energía no alcanza, entonces se producen cortes programados con el objetivo de ahorrar energía, con los problemas que ello acarrea, desde detener la producción de una fábrica hasta no poder encender un acondicionador dentro de su casa.
En las grandes ciudades nace otro inconveniente. El caos vehicular, que nada tiene que ver con su origen pero sí con su incremento.
Partamos de la base que el tránsito es un desastre, los días de cortes de energía los semáforos no funcionan y he hallado aquí la segunda de las cuestiones: Somos animales. Afirmo ésto porque como tales, vivimos como en la selva.
El peligro es evidente, cuando los ordenadores del tránsito no cumplen su función, la calle se vuelve tierra de nadie y cada uno intenta sobrevivir a su manera. Es tan incomprensible como común la intolerancia que existe cuando una máquina no nos controla.
Parece, de hecho lo es, que no podemos convivir como sociedad si alguien no nos regula. Los vehículos circulan a alta velocidad, no frenan en las esquinas (porque nadie se lo exige), no respetan las señales, los peatones cruzamos apurados esquivando autos, y, entre todos, cometemos infinidad de faltas que nos llevan a ser un país que ostenta uno de los índices más altos de mortalidad en accidentes de tránsito a nivel mundial (19 víctimas por día).
Quizá sea ingenuo pedir desde aquí que tomemos consciencia, pero no está de más. Respetémonos y cuidémonos como miembros de una sociedad de la que todos exigimos que sea mejor, esto también va para los responsables de proveer los medios para que este engranaje funcione, y no fallezcamos en el intento.
Pongámonos las pilas.
martes, 4 de noviembre de 2008
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1 comentario:
Ignacio , si la crisis energetica es un hecho aun cunado la desmienten y si no ?para que vino el excelsior?
Lo del transito , sin dudas es una gran responsabilidad de quienes conducimos , que no ande un semaforo no me habilita a hacer cualquier cosa , pero es asi , vos lo definis en el post.
Una vez escuche un frase que me gusto mucho y siempre la aplico cuando escucho hablar del transito ," hay que recordar que uno tambien es projimo" , es mas o menos como " no hagas lo que no te gusta que te hagan" , con un poco de solidaridad, conciencia y educacion , el problema estaria casi solucionado , pero claro , esas tres caracteristicas es muy dificil de encontrarlas en una sola paerosna. Saludos desede La otra bahia.
Pablo (paul)
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