Hoy se cumple un año de aquella jornada histórica para la política argentina. Recién entrado el día 17 de Julio el Vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, pronunció la frase que cambio el rumbo del gobierno nacional.
“Que la historia me juzgue, pido perdón si me equivoco. Mi voto no es positivo”.
El proyecto del Ejecutivo que contenía la Resolución 125 aplicaba un sistema de retenciones móviles a la exportación de granos y cereales. Durante cuatro meses la agenda política nacional se había marcado por el conflicto Campo-Gobierno que amenazaba con arrastrar a la sociedad a un enfrentamiento sin precedentes desde el retorno de la democracia. Recordemos las acusaciones de “golpistas” al sector agropecuario o la organización de actos multitudinarios intentando mostrar la adhesión popular al proyecto oficial. No debemos olvidar tampoco, el alejamiento del Gobierno del por entonces Ministro de Economía, Martín Lousteau y, por otro lado, los cortes de ruta, paros agrarios e, imposible de olvidar, el derrame de la leche sobre el pavimento en forma de protesta.
No es materia nuestra, por ahora, juzgar aquí si fue acertada la decisión de vetar el proyecto de ley de las retenciones. Lo que si debemos hacer es advertir que esto condicionó de sobremanera la gestión del matrimonio Kirchner y la imagen política de ambos, vale mencionar que cayó abruptamente la consideración de una gran cantidad de argentinos desilusionados luego de ésta contienda. (Algo que también irritó y mucho fue que se haya tomado como un conflicto ideológico más que pragmático).
Daños colaterales
Nunca nadie imaginó que el aumento del porcentaje de las retenciones a los cereales, principalmente la soja, podría generar tanto costo político como, sin intenciones destituyentes, la caída del imperio luego de la derrota eleccionaria.
La negativa del congreso a la Resolución 125 marcó una ruptura del Gobierno con el Interior del país, mayormente agrícola-ganadero, que desencadeno el traspié electoral del 28 de Junio, donde se vio derrotado en los 5 centros agropecuarios más influyentes de la Argentina.
Si bien apostaron al segundo cordón del Conurbano Bonaerense, el costo social de la pelea con el Campo fue inmensamente mayor de lo imaginado por el oficialismo. Puesto que la suba de precios en la mercadería, y hasta la escasez de ésta, no pasó inadvertido en ningún sector del país y eso se vio reflejado en las urnas.
Por todo esto y también por la incapacidad de reconocer el paso en falso, aquella noche de Julio de 2008 quedará marcada como el primer corte que inició el resquebrajamiento de la grieta que hoy es el Gobierno Nacional.
Que la historia los juzgue.
martes, 21 de julio de 2009
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