domingo, 22 de julio de 2007

Indice de confianza en baja

¿Cuáles son las posibles consecuencias del cambio en el Ministerio de Economía y Producción de la Nación? Desde mi punto de vista, muy pocas.
El conductor de la política económica nacional seguirá siendo el Presidente, y es por ello que ha designado a una persona no solo de su confianza sino además de una visión similar en cuanto al funcionamiento de este modelo económico “productivista”, con sus todavía grandes debilidades y deudas sociales, pero “productivista” al fin.
Uno de los temas quizás más preocupantes y que debería revisar prontamente el nuevo ministro, Miguel Peirano, es el índice de precios que determina la inflación. Pero aquí la situación actual es más que delicada y compleja.
El INDEC, organismo debilitado moralmente en lo que respecta a este tema, por causa de manipulación política, sigue estando controlado por uno de los actores más perversos de este Gobierno, Guillermo Moreno.
En este sentido, cabe preguntarse hasta dónde intentará mejorar la credibilidad del índice de inflación el flamante Ministro de Economía. Por lo poco que se ha escuchado aún, Peirano cree que el índice es confiable y no introducirá ninguna modificación en la metodología para medirlo, al menos hasta después de las elecciones, ya que una modificación implica el reconocimiento de que las cosas no se están haciendo bien, y al Presidente eso no le place.
Las consecuencias son diversas y de todo tipo. En primer lugar, y sobre toda las cosas, es una falta de respeto hacia la población argentina que intenten hacernos creer que los precios de la economía no están aumentando de manera sustancial, solo basta con ir una vez por semana al supermercado. Ni hablar de otros servicios, que afectan más a la clase media y media alta, como la medicina prepaga y el arancel de los colegios privados.
En segundo lugar, hay diversos indicadores económicos y sociales que toman como referencia para determinados análisis y resultados, el índice de precios al consumidor. De ellos depende que una porción importante de personas se sitúe o no por debajo de la línea de la pobreza o indigencia. Esto constituye otra aberración del manipuleo político de los indicadores. El hecho de que no se haya podido publicar en tiempo y forma la última EPH por no disponer de datos confiables respecto del índice de inflación, es consistente con la tendencia “poco transparente” en muchos aspectos de la administración K.
Antes de continuar, quisiera hacer la aclaración de que en una economía en crecimiento y con el grado de apertura comercial y económica de Argentina, es un hecho normal la existencia de una inflación de entre el 12 y 14% anual, pero el Gobierno en su afán por pasar a la historia a cualquier precio, lo único que está logrando es despertar las siempre latentes expectativas inflacionarias, y con ello está haciendo que la inflación real sea más alta de la que debería ser, y por su puesto mucho mayor que la ficticia inflación oficial. Recuerden que “el que se olvida de la historia está condenado a repetirla”.
En tercer lugar, la falta de credibilidad genera, ni más ni menos, que desconfianza. El próximo mes de agosto, el Tesoro Nacional deberá desembolsar algo así como U$S 4.500 millones en concepto de, entre otros, pago de amortización e intereses de títulos públicos (si, de esos que utiliza para financiar el dólar a 3 pesos).
Una fuente allegada al Gobierno dijo que están tratando de agotar todas las posibilidades para conseguir ese dinero. ¿La plata está? Si, claro que está. ¿Dónde? En el Banco Central y/o en el mercado.
El BCRA no tiene ningún problema en prestarle esa suma de dinero al Gobierno (sino además, Martín Redrado, Presidente del Banco Central, se quedaría sin trabajo); la única restricción es legal, es decir, solo puede financiar al Gobierno hasta una determinada cantidad anual de dinero, que por el momento no ha llegado a su límite superior.
La otra posibilidad relativamente consistente es emitir nuevamente bonos y lanzarlos al mercado y de esa manera seguir pateando la deuda pública hacia el futuro, que vaya a saber quién se hará responsable, pero bueno, el pensamiento imperante es la “miopía”, así que eso “después se verá”.
Aquí se ensambla el tema de la falta de credibilidad en los indicadores del INDEC, ya que debido a la manipulación oficial, se acuerdan del año 2001/2002, el “riesgo país”, bueno, volvió a aumentar. De todos modos, no es para alarmarse, los valores de ahora no tienen comparación cercana con los de aquella época.
Lo que si es para preocuparse, que debido a esa suba del riesgo, el Gobierno si tiene que financiarse a través del mercado, deberá pagarle a sus acreedores una tasa de interés mayor. Lo cual nos permite una reflexión, y es que parece que si no hay voluntad y pruebas de mejora en la eficiencia y confiabilidad de los indicadores macroeconómicos, una de las principales fuentes de financiamiento del Gobierno, como es la emisión de bonos, parece estar dando señales de agotamiento, es decir, el mercado por el momento continuará aceptando, aunque el costo que debamos pagar sea considerablemente mayor, pero es como todo, si no hay garantías…

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi intención es hacer un breve comentario sobre dos temas que se plantearon en esta nota: “Modelo Productivista” e “Inflación”.
El primer concepto surge por el flamante nombramiento de Miguel Peirano como Ministro de Economía después de la bochornosa renuncia (obligada) de Felisa Miceli, y su “guiño” al modelo (como se dijo anteriormente con todos sus defectos pero productivista al fin) impulsado por el gobierno desde un principio (algo totalmente esperado, ya que de otra forma hubiese seguido en el anonimato ocupando el puesto de Secretario de Industria). En relación a este modelo, y a la emisión para poder mantener un Dólar “competitivo”, que nos permita seguir creciendo o por lo menos mantenernos en los niveles actuales (y además lograr que la inflación no se dispare, aunque ya sea tarde), la pregunta que me planteo es si tenemos la infraestructura necesaria para poder hacer frente a semejante escenario. La respuesta me surge al instante y sin dudar: NO.
Como hemos visto, en los últimos meses la mayor parte de la fábricas han reducido un turno de su producción diaria, y no debido a problemas salariales que generan parates circunstanciales y traen como consecuencia inmediata el “retraso” del flujo diario productivo, la reducción de un turno en las fábricas es una muestra del “Agotamiento” evidente que hay en la producción argentina. Aquí es donde se acopla el otro concepto nombrado anteriormente: Inflación. Las subas continuas de este índice (que ya ni el gobierno puede ocultar) no se dan solamente por el lado de la demanda, el mayor poder de consumo y las expectativas siempre presentes, sino que también la notable reducción o estancamiento por el lado de oferta elevan de manera significativa los precios en el mercado, como ya todos sabemos.
Pero esta relación entre la escasa oferta y mayor demanda que origina el alza de los precios al consumidor me deriva en una única conclusión, y es la falta de capacidad total de la clase dirigente para tomar decisiones drásticas en el momento adecuado, la “miopía electoral” que poseen estas personas y la incapacidad de previsión (mediante medidas de largo plazo) que sufren todos los gobiernos de los países subdesarrollados.
Cuando me refiero a “medidas drásticas en el momento adecuado” y a “incapacidad de previsión”, no hago alusión solamente al modelo energético tan cuestionado (con justa razón), sino también a los cambios tecnológicos necesarios en todas las fases de producción, al readecuamiento de nuestro parque automotor, a la mejora de nuestras vías de transportes, etc. Todos estos son factores que impiden que hoy el país pueda seguir creciendo a los niveles actuales sin pagar mayores costos de los que ya implican estos niveles. Por último, y a modo de ejemplo para exponer la falta de previsión reinante quiero comentar un breve caso:
En 1980, la China comunista tenía un parque automotor de 100.000 autos con muy pocos Km. de autopistas. Un Ingeniero argentino (si como pasa siempre) les aconsejó que para comenzar a crecer uno de los in-put más importantes era el transporte. Pero advirtió, que en un principio no se preocuparan por producir más autos, sino que se ocupen de diseñar más autopistas. Hacia 1995 China había construido más de 30.000 Km. de autopistas, y en estos tiempos tiene un parque automotor de 30.000.000 de autos, y estiman que este número rondará los 172.000.000 en el 2015. China en 1985, y que se entienda bien, para lograr la construcción de autopistas, tenía los mismos recursos que posee hoy en día, sin embargo supo prever la situación y aplicar las medidas de largo plazo necesarias, que son las que hoy le permiten no tener “problemas” a la hora de abastecer a 1.500.000 de personas.
Sin embargo, en este país se dice que las fabricas podrían producir la cifra record de 500.000 autos en el 2007 y todos nos ponemos contentos....

Anónimo dijo...

Hola Jose, coincido plenamente con tu comentario, me parece muy acertado, ademas de ser muy claro, lamentablemente no puedo complemeterlo por el momento, lo que si quieisera expresar(sin ser exagerado) es el acercamiento al totalitarismo del gobierno, un despotismo disfrazado por la falta de protocolo y "simpatia" del presidente, ademas claro esta del nuevo tema de la agenda nacional, La candidatura de Eva P.. noo, perdon!, de Cristina, solo espero que cada vez seamos mas los que no nos olvidemos de los problemas que existen y que se intentan esconder por viajes frivolos en busca de apoyo internacional de la senadora (¿?) y candidata Fernandez..
Insisto, no nos olvidemos de los casos de corrupcion absurdos (pensemos en Mariano Grondona que dijo que la corrupcion vieja era mejor, por que lo dira? habra recibido mas dividendos en "la decada pasada"...)
No nos olvidemos, quiza estos casos fortalezcan a la oposicion para Octubre, por que parece que ella por si misma no lo lograra...
Sin mas, saluda a todos atte.
Ignacio Tonelli

Anónimo dijo...

Estimados, gracias por sus comentarios; quiero rescatar de manera breve dos cuestiones, una de Ingnacio, y es muy cierto que no debemos olvidarnos ni distraernos de las cosas que están pasando, ya que muchas no se conocen o están ocultas pero nos afectan de manera directa a todos nosotros.
Rodrigo, exelente el ejemplo, salvando claro las distancias culturales, de dimensión, etc. etc. de china, es el fiel reflejo de la falta de planificación a mediano y largo plazo que tenemos la mayoría de los países latinoamericanos.
Un saludo, José.